Te vendo un video viral

Te vendo un vídeo viral: MENTIRAAA

Hay muchas pequeñas empresas de producción audiovisual, agencias de comunicación y otr@s dedicados a este mundo que anuncian de esta forma que son expertos en vídeos virales.

Del mismo modo que hay clientes que llegan a esos profesiones y dicen: Quiero un video viral. Así sin más.

Ambas cosas atienden poco a la realidad y para ello voy a contar un cuento, que de esto va todo este rollo de la viralidad… y el branded content y el storytelling y bla, bla, bla.

Había una vez un chico que tras acabar su FP de realización audiovisual, se animó a ir a una escuela de cine donde hizo amigos con los que, en su tiempo libre, se juntaba para hacer cortometrajes. Fueron a varios festivales e incluso ganaron algún premio. Cuando les llegó la hora de empezar a ganarse la vida, se dieron cuenta de que el trabajo en la TV autonómica de su ciudad no era posible porque iba a cerrar. Le quedaba la opción de irse a la capital a trabajar de becario en alguna productora porque hacer otro máster era algo que no se podía permitir. Como no quería irse de su ciudad porque se vivía mucho mejor que en la capital, sólo le quedaba una opción: Hacerse emprendedor, como Barcenas pero con menos suerte. El caso es que montó una productora esperando que le lloviesen las subvenciones para hacer alguna película y mientras tanto, haría vídeos, pero vídeos guays, muy creativos que no fuesen los típicos BBC´s a los que se negaba rotundamente. Con el paso del tiempo y ver que nadie entraba por su puerta, las subvenciones no llegaban y demás, decidió hacerse experto en vídeo viral y para ello se juntó con su amigo el diseñador gráfico-web. Montaron su página web y pusieron la estupenda oferta de VÍDEO VIRAL DESDE 150 €.

Un día llamó a la puerta un señor que hacía croquetas artesanas al que el negocio le estaba yendo medianamente bien.

– ¿Qué podemos hacer por usted?- le preguntaron.
– Quiero un vídeo viral para mi página web.

El señor les explicó que acababa de invertir 4000 € en montar su página web con una tienda para vender croquetas artesanas y que necesitaba un vídeo porque hoy todo el mundo tiene un vídeo, pero que él no tenía ni idea de esas cosas, porque su vida había sido ser cocinero en el restaurante familiar, y ahora lo que quería era ampliar la empresa para dar trabajo a sus hijos porque con la crisis no tendrían trabajo.

Los chicos le contestaron.

– No se preocupe, envíenos material y nosotros le hacemos el vídeo.
– Pero tiene que ser viral, ¿eh?, que lo vea mucha gente.

Empezaron a trabajar con unas fotos de las croquetas, la fábrica, los envases, el logo del restaurante centenario que daba nombre a las croquetas y hasta hicieron una pequeña entrevista al señor hablando de su centenario negocio.

Tras un brainstorming, decidieron hacer una estupenda animación con las fotos que además contase el proceso de fabricación. Vamos, mitad powerpoint mitad entrevista del señor en una silla de su restaurante, y el resultado fueron 100 vistas en You Tube en los primeros 6 meses

Esto no es un vídeo viral y no me refiero a la creatividad del vídeo que no es de lo que hablo, es de las 100 visitas en You Tube… pero, ¿es necesario que una empresa de croquetas tenga millones de visitas en You Tube?

Vamos a empezar por el principio:

El cliente pide un video viral. Pedir un vídeo viral es como pedir que mañana llueva. Puedes desearlo, pero que llegue a suceder no es algo que dependa de ti, ni del que hace el vídeo. Un vídeo no nace siendo viral, sino que se hace viral en función de la reacción de la gente. Esto es una verdad a voces, en cada curso, taller, ponencia, etc., te hablan de este tema pero aún así, la gente sigue pidiendo un vídeo viral y lo que es peor, alguno los ofrecen. Si dialogamos con el cliente igual llegamos a entender lo que busca en un vídeo que cuente su historia, sobre el proceso casero de las croquetas, la solera del lugar, la antigüedad de la receta. Esto se podría contar de mil maneras, a través de una ficción (branded content) o a través de un publirreportaje, por poner un ejemplo, pero se podría contar de mil formas y una vez realizado podría ser viral o no.

Es cierto que a través del estudio sobre la viralización de los contenidos en internet, se están estableciendo esquemas que se repiten en los vídeos y contenidos que viralizan, pero es falso que podamos asegurar que lo que vamos a hacer va a ser unviral.

La imagen que se tiene de los vídeos virales además es de que son muy baratos, porque están hechos con una cámara doméstica y un niño que hace alguna monada, un gato que canta heavy, gente que baila muy bien, etc.

También están los típicos vídeos que salían en los programas del tipo Vídeos de Primera o Jack ass donde la gente básicamente hace el idiota dándose golpes y locuras varias para diversión dolorosa de los demás.

Bueno, aquí para gustos colores, hay que distinguir entre los vídeos que hacemos para publicitar algo de la forma que sea, de los vídeos que han capturado un momento preciso que es impactante o emocionante y que viraliza rápidamente pese a su mala calidad porque lo que hay en la imagen es sobrecogedor en cualquiera de los sentidos. ¿Podemos utilizar algo de eso? Pues sí, podemos aprender, estudiar, analizar la razón que ha hecho que viralicen y después pensar si podemos aplicarlo, pero eso da para otro post.

Hay que tener en cuenta que muchos de los vídeos más virales a día de hoy son vídeos televisivos, casi 20 millones para una niña que canta death metal gutural.

Está claro que aquí hay producción al igual que el videoclips exitosos como Gangnam Style.

Resumiendo, a lo que se está llamando vídeos virales low cost, se le podría llamar, videomarketing, video corporativo, publireportaje, cualquier otra cosa, pero no vídeo viral, al menos hasta que eso ocurra y el vídeo vaya de ordenador en ordenador creciendo como la espuma en número de visionados.

Lo cierto es que los chicos se desmotivaron porque esperaban que su primer trabajo fuese para una marca de motos o textil, para lo que ya tenían algunas ideas, pero las croquetas artesanas les sobrepasaron, sin embargo, desde mi punto de vista tenían una buena oportunidad para contar una historia con tradición, emoción, una receta que había llegado hasta la quinta generación de restauradores y además, en todo, todo, hay una historia detrás, además ¿Qué competencia tenían? ¿Podían innovar?, sin lugar a dudas, sí. Así que ¿qué hubiéramos hecho de ser los chicos?

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